EN EL CÌRCULO DE LUZ
EN EL CÍRCULO DE LUZ La tarde fue cayendo entre mis manos y diluyó la herida, mientras un pájaro sepia se acomodó en mis dedos como presagio de vuelo abriendo el horizonte. Me descubrí contigo y con la piedra, con la vida que vibra y con la seca cal, me descubrí y éramos fuente y principio, la balsa que recorrió todas las costas. Sentí que las millas se aferraron a mí y un sudor helado nacía desde mis poros volando hacia la nada. Entonces fui noche en el círculo recurrente de la luz. Nacía otra yo: la sumisa, la mujer que buscaba el amor como fin último, murió, y la herida, profunda, cóncava como mi vientre, fue flor roja en mis manos, fue cala en mis manos, fue mujer que en su fragilidad encontró la fuerza. Mis ojos ya no eran mis ojos, miré la montaña e imaginé una llanura de voces abiertas a escucharme, mientras un canto místico y profundo crecía liberando mi piel....